¿Qué hizo Paulina Arpasi?

Quien llega al congreso con pollera y sombrero levanta más sospechas y cuestionamientos que quien llega en traje y corbata. Una pregunta en clave retórica circula hace tiempo: ¿qué hizo Paulina Arpasi? Hablamos con ella y recopilando información de otras fuentes armamos este artículo. La ex congresista confía en que será la historia quien mejor conteste esa pregunta.
PaulinaArpasi

Hacia el año 2000 Paulina Arpasi ocupaba un importante cargo en la Confederación Campesina del Perú (CCP): era la única mujer entre cuatro personas que conformaban la secretaría general colegiada. Como dirigenta nacional participó activamente en la lucha de una sociedad que estaba movilizada contra la dictadura fujimorista. “Yo representaba a la gloriosa CCP. Entonces ahí hemos trabajado duro, hemos marchado en las calles, hemos lavado banderas. Teníamos un día ordinario: ya todos los días jueves, todos los días viernes en las calles al frente del Palacio de Justicia, todo en el año 2000. Entonces he luchado duro, se ha luchado, hemos denunciado todo lo que nos habían hecho en las elecciones aquí […]. Los funcionarios de agricultura [fujimoristas] les habían dicho a las mamitas, como ellas no saben leer ni escribir: ‘mira, ahora hay computadora, de la computadora les vamos a descubrir [si] efectivamente han marcado el tractor o no han marcado el tractor’. Así nos han obligado que marquemos por Fujimori […]. Entonces imagínate, todas esas cosas yo como dirigenta me informaban, todo me consultaban. Desde ahí nosotros hemos empezado que tenemos que pensar para quién, a quién nosotros vamos a dar voto, no solamente con voto obligado, nadie nos puede obligar. Desde ahí las mujeres hemos trabajado bastante, hemos reflexionado; qué podemos hacer, a quién podemos apoyar y estaríamos bien; a quién no”.

La propuesta para postularse al congreso llegó en 2001 cuando Eliane Karp le comunicó que junto con su esposo Alejandro Toledo habían decidido que ella sería su candidata por Puno. Arpasi quedó fría y sin respuesta por varios segundos; no tenía los recursos necesarios para la campaña. Karp le dijo que no se preocupara por ello aunque luego del lanzamiento y la inscripción no hubo oportunidad para recordárselo y nadie se hizo cargo. Aún así la luchadora aymara siguió en carrera: “Nunca pensé que iba a ganar. Por eso estoy sumamente, eternamente agradecida a mis hermanos de Puno. A todos mis hermanos de la ciudad, del campo más que nada; ellos se han reivindicado bastante. Yo siempre digo: me debo a mis hermanos de Puno; como también al doctor Alejandro Toledo y especialmente a la doctora Eliane Karp. ¿Por qué tenía que venir una mujer que no es peruana a descubrirnos?”.

Ya en el congreso, se enfrentó con la discriminación y el racismo de varios colegas que, según ella, no la aceptaban por no expresarse bien en español. Desde la pregunta burlona de por qué quería “dividir” al “Perú mestizo” hasta el desprecio sin razón ni disimulo cuando un congresista pasó de ella dejándola con la mano en el aire esperando el saludo y preguntándose si acaso estaba sucia como para que evitaran tocarla. “Yo lo he visto el racismo lo tienen acá adentro, dentro de su corazón, y difícil que lo saquen eso por eso actúan con ese gesto. Yo por ejemplo le di un beso a una congresista y se limpió la cara. Desde ahí hasta me da miedo dar beso […]. Es más doloroso eso a que te diga india, campesina, chola. A mucha honra yo digo. Sí, soy chola. Sí, soy campesina, ¿cuál es el problema? Soy peruana originaria a mucho orgullo, le diría. Pero esos gestos que te hacen, es muy doloroso”.

El racismo también se hacía sentir en su forma más naturalizada y difícil de combatir: a través de exclusión y exigencias desde el privilegio: “Yo soy aymara, hemos pedido traductor incluso en mi periodo pero allí se trata de tiempo […] a pesar que he pedido el traductor no le daban espacio, algunas veces he intentado pero me he dado cuenta de que voy a estar hablando maravillas pero si no me entienden cómo me van a apoyar al proyecto de ley que yo estoy sustentando. Entonces me he dado cuenta eso, he tratado bastante para que ellos entiendan”. En un evento en la PUCP, donde había iniciado sus estudios de sociología, habló sobre la dificultad que representaba tener que saber inglés para pasar a la facultad. Siendo plurilingüe (aymara, quechua y español) confiaba en poder aprender un nuevo idioma, aunque no en cuatro meses. Se preguntó si había que resistir o volver a Puno y entre los aplausos de los asistentes pidió que transmitieran sus palabras al rector: que la universidad sea un ejemplo contra el racismo y en la promoción de la diversidad cultural. Finalmente Paulina abandonó la institución que sigue teniendo como requisito para pasar del ciclo general acreditar el nivel básico de idioma inglés.

La ex congresista protestó enérgicamente contra “la paisana Jacinta” y su representación racista de la mujer rural en diversos espacios. En alguna ocasión participó del programa de César Hildebrandt (1) donde la hicieron dialogar con el cómico Jorge Benavides caracterizado como su personaje: una campesina sucia, desdentada y violenta que no entendía lo que Arpasi decía sobre racismo; si objetividad es el nombre que se da en la sociedad patriarcal a la subjetividad masculina (2) la actitud del periodista indicaría que la objetividad es también el nombre que se le da en la sociedad racista a la subjetividad blanca. Más de una década después perdura la negativa a reconocer el daño que provoca caricaturizar la identidad: “Cuando eres una mujer [o] un varón del campo en las instituciones ya basta que te miran tu vestimenta y ya [te dicen] ‘espera, mañana vienes, regresas’. A mí misma hoy día me está sucediendo”. La escena es bien conocida por las personas que no cuentan con el privilegio blanco: la espera como disciplinamiento o directamente la denegación de entrada. “Acá todos tenemos el mismo derecho, todos somos personas, seres humanos, sabemos sentir todos, nadie tiene el corazón de piedra […]. Eso no entendemos, piensan que por ser campesinos ‘ah, ellos desconocen, ellos no merecen ese trato'”.

“Ya estamos en otro tiempo, nosotros tenemos los mismos derechos lo cual vamos a hacer respetar y lo estamos haciendo gracias a nuestra lucha, estamos consiguiendo muchas leyes porque la ley nadie te da, papá gobierno no te da las leyes […]. Cuando yo entré se ha presentado muchas iniciativas legislativas que yo recuerdo, incluso los jóvenes cuando terminan su secundaria en el campo, en la comunidad campesina, que tengan un libre ingreso a la universidad. Como no es importante para los demás congresistas simplemente no me apoyaron. También presenté una iniciativa legislativa que nos de una ley de cuotas como en Colombia (3) tienen para los indígenas, para los originarios. Tampoco lo tomaron”. El proyecto de ley de Arpasi proponía que en las listas de candidatos al congreso se considere un mínimo de 40% de mujeres y un mínimo de 20% de representantes de las Comunidades Campesinas, Nativas y Pueblos Originarios.

Entre agosto de 2001 y julio de 2002 presidió la Comisión de Asuntos Indígenas y Afroperuanos. Posteriormente presidió la Comisión Especial Revisora de la Legislación de Comunidades Campesinas y Comunidades Nativas (4) que convocó a miles de comuneros a participar de las audiencias públicas en la búsqueda de una nueva Ley General. A la hora del debate varios congresistas se mostraron preocupados entre otras cosas porque iba a ser imposible explotar recursos naturales si la consulta previa libre e informada -y en idioma local- resultara en un NO; que se iba a “regalar” territorio nacional; respecto de la justicia comunal y los inversionistas extranjeros un congresista dijo que “cuando no se pongan de acuerdo los van a agarrar a hachazos” (5). En su última intervención, entre el enojo y la tristeza, Arpasi acusó a sus colegas de no escuchar la voz de los suyos: “No tengamos miedo a los campesinos y a los nativos, porque yo estoy percibiendo eso; pero, sin embargo, la mayoría de los colegas congresistas aquí estamos gracias al voto de ellos”. El proyecto de ley no se aprobó.

La coyuntura le fue adversa y la lucha por recuperar la inalienabilidad e inembargabilidad de la tierra que fue quitada en la Constitución de 1993 no dio frutos. Sin embargo ya se siente el impacto de las leyes que sí fueron aprobadas y las iniciativas dejadas en el congreso: “También tengo que reconocer que la ley interbilingüe intercultural hemos promovido, hoy día es ley; Ley intérprete también. Yo creo que cada vez que yo veo que esas leyes están implementando yo me siento que he aportado al Estado. El censo del componente étnico que se ha llevado el año pasado, ese es mi ley. La ley de registro especial de morosos alimenticios para los varones por ejemplo, yo he dejado iniciativa pero no faltó una colega congresista [que] tomó esa iniciativa y lo dijo: ‘esta es la ley de la ex congresista Paulina Arpasi’, hoy día es ley. INDEPA (Instituto Nacional de Pueblos Andinos y Amazónicos y Afroperuanos) que se ha luchado bastante, hoy día es viceministerio de cultura. Entonces, yo digo, deben sentirse mis hermanas, más que nada mis hermanas puneñas, deben sentirse muy orgullosas de que somos capaces […]. Cuando yo llegué no se sabía exactamente cuántos originarios hay, cuántos aymaras exactamente, se hablaba aproximadamente. Entonces por eso que esa iniciativa hemos promovido nosotros, queremos saber exactamente cuántos aymaras hay, cuántos quechuas, aguarunas, asháninkas, cuántos de los treinta y tres millones que dice que habemos en Perú. Gracias a que esa ley se ha implementado se ha llevado el censo, yo creo que hemos aportado, no hemos ido por gusto. De acuerdo a nuestra realidad, de acuerdo a nuestras costumbres, eso es lo que hemos querido hacer entonces lo hemos hecho. Yo me siento contenta por lo menos, por eso vuelvo a decir: yo voy a dejar a la historia para [que responda a] aquellos que dicen ‘¿qué ha hecho la Arpasi?'”.

En los diecisiete años que pasaron desde la llegada de la primera congresista aymara las mujeres andinas han seguido plantando bandera en el parlamento: Hilaria Supa, María Sumire y Claudia Coari enfrentaron los desafíos propios de su época. En el periodo actual tenemos a Tania Pariona quien en agosto de 2018 fue designada presidenta de la Comisión de la Mujer y la Familia. “No debemos de dejar la representación, ya está nuestro lugar en el congreso, ya las puertas se han abierto. A mí me tocó el momento más difícil aunque no quieren reconocer pero es verdad. Para mí ha sido muy difícil: yo he sido ignorada en el congreso, he sido vista como una folclorista, he sido muy excluida, he sufrido bastante la discriminación de algunos congresistas; no de todos, la mayoría entendió que efectivamente esta gente existe en el Perú”.

Para Paulina Arpasi las chozas del campo son un símbolo: le recuerdan de dónde viene y a los millones de peruanos de las zonas rurales que aún cargan luchas y olvidos de quinientos años de historia y más. Como la legislación muchas veces está distanciada de la realidad ella se propuso “poner la cimentación de una choza” y llevar sus vivencias y el sentir de su pueblo al congreso; bien puesta la cimentación sus sucesoras han levantado paredes, pero aún falta terminarla y hacer muchas más: “Yo creo que en las próximas elecciones vamos a tener que reflexionar mucho. Tenemos que enviar más Paulinas para que construyan, cosa que en el congreso ya tenemos nuestra chocita todos los pueblos originarios, tanto asháninkas, aguarunas, aymaras y quechuas que existimos en el Perú”.

(1) El video es de IDECA: “Racismo en la participación política estatal de las mujeres originarias”. El fragmento del programa está entrel minuto 20:00 hasta el 31:10.
(2) Cita de Adrienne Rich, poeta y crítica feminista.
(3) La ley de cuotas de Colombia (Ley 581 del año 2000) dispone que el 30% de los cargos pertenecientes al nivel directivo en el Estado sean ejercidos por mujeres.
(4) El trabajo de la Comisión Especial Revisora de la Legislación sobre Comunidades Campesinas y Nativas creada por la ley 28150 y presidida por la Congresista Paulina Arpasi se puede consultar en el libro Desarrollo comunal en la era global. Derecho indígena en el siglo XXI.
(5) El debate está en el libro “Una luchadora aymara en el congreso. Logros y desafíos (2001-2006)” de Paulina Arpasi. Apéndice “Debate sobre el Proyecto de Ley de Pueblos Indígenas y Originarios, Comunidades Campesinas y Comunidades Nativas”.

Un comentario sobre “¿Qué hizo Paulina Arpasi?

  1. Mis felicitaciones Sra. Paulina por sus logros en un ámbito donde las piedras tal vez son más “receptivas” q las mentes de algunos congresistas. Siga en ese propósito de defensa de las mujeres y demás población indigena.

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